Contabilidad Obligatoria y Voluntaria

Las sociedades y demás entidades que establece la ley deben llevar la contabilidad siguiendo los principios establecidos en el Código de Comercio. Es obligatorio, por lo que no hacerlo supone cometer una infracción del ordenamiento jurídico y la posibilidad de tener que hacer frente a la sanción que corresponda.

En este artículo vamos a hablar de en qué consiste esta contabilidad cuya llevanza es obligatoria y también de otros tipos que la empresa puede elaborar o no, según quiera, pero que pueden ser muy útiles.

Si estás pensando en contratar software de contabilidad  te animo a lo leas con atención antes de dar el paso.

Contabilidad Financiera (o general) 

La contabilidad financiera o general es aquella mediante la que se registran todas las operaciones económicas que realiza la empresa con el fin de elaborar sus cuentas anuales (o estados financieros).

Su fin último es la confección de dichos informes de cada ejercicio y todas las pautas que hay que seguir para llevarla correctamente se establecen con el objetivo de que reflejen la imagen fiel de la empresa.

Es decir, que los datos que ponen de manifiesto concuerden con la realidad económica y financiera de la entidad. Y ello tanto en lo que se refiere a los elementos que integran su patrimonio (balance de situación) como en lo relativo al beneficio o pérdida obtenido en el ejercicio (pérdidas y ganancias).

Este tipo de contabilidad es obligatoria para  las sociedades mercantiles y demás entidades que establece la ley y es la que a todos se nos viene a la cabeza: asientos contables, debe y haber, balances de sumas y saldos, cuentas de mayor, libro diario, etc.

Contabilidad Analítica 

La contabilidad analítica es la que se utiliza para calcular el coste de producción de los elementos que fabrica la empresa.

Por ejemplo, una sociedad que se dedica a la fabricación de frigoríficos puede determinar, con este sistema contable, el precio de producción de cada uno de los modelos que después vende. Y ello teniendo en cuenta tanto los gastos directos (piezas, mano de obra, pintura, etc.) como los indirectos (gastos de asesoramiento, de limpieza, de alquiler, de seguridad, etc.).

También se llama contabilidad de costes, es totalmente voluntaria y resulta muy útil a la hora de imputar a cada producto los diferentes gastos en los que incurre la empresa. 

Contabilidad Presupuestaria 

Lo que no se mide no se puede mejorar. Y esta máxima se aplica en la empresa a través de la contabilidad presupuestaria. 

Su nombre es muy esclarecedor: se trata de establecer un presupuesto inicial para cada partida o tipo de gasto y controlar las desviaciones que se producen a lo largo del ejercicio.

La idea es conseguir que se respeten los límites lo máximo posible (o se mejoren, incluso). Con esta herramienta, a medida que se registran las operaciones se asignan a una partida presupuestaria para poder disponer de datos acumulados y reales.

Es totalmente voluntaria.

Control de Finanzas 

¿Hay alguna empresa que no tenga que hacer cobros y pagos? La respuesta es obvia: no.

Pues bien, mediante el control de finanzas se lleva a cabo la planificación y seguimiento de los mismos y permite saber, en cada momento y con exactitud, los diferentes vencimientos pendientes y demás cuestiones relacionadas con la tesorería.

Resumiendo:

  • Con la contabilidad general (o financiera) se conoce el beneficio o pérdida que la empresa ha obtenido en el ejercicio así como el montante de sus bienes, derechos y deudas. Y los datos que se obtienen de ella son los que sirven de base para las liquidaciones tributarias.
  • Con la contabilidad analítica se determina el precio de fabricación de cada unidad de producto que manufactura la empresa.
  • Con la contabilidad presupuestaria se controla el presupuesto establecido y sus datos sirven de base para corregir las desviaciones que se produzcan.
  • El control de las finanzas es pieza clave en el buen funcionamiento de la entidad porque con él se sabe, en cada momento, los vencimientos de las cantidades pendientes de cobro y de pago, lo cual permite una correcta y necesaria planificación financiera.

De todas ellas solo la primera es obligatoria, pero aplicar cualquiera de las demás facilita enormemente la toma de decisiones relevantes y lleva a la empresa a otro nivel de eficiencia.