Diferencias entre Activos y Pasivos Corrientes y No Corrientes

El conocimiento financiero de la mayoría de las personas se basa en nociones bastante intuitivas, lo cual si bien permite ser funcional en el manejo del dinero en el día a día, es una limitación para poder hacer un manejo efectivo de las finanzas personales, ni hablar cuando se trata del control financiero de un negocio o empresa. Si bien el acceso a la educación financiera hasta el siglo pasado fue bastante limitado, hoy en día la democratización de internet nos ha permitido tener acceso a la información necesaria para impulsar nuestro desarrollo.

La educación financiera se conforma en una dualidad de habilidades y teoría, estando esta última impregnada por disciplinas como la administración y la contabilidad. Por supuesto, no se necesita ser contable para mejorar en el manejo de las finanzas, al fin y al cabo para las necesidades propias del área se debe contar siempre con la guía y ejecución profesional, pero conocer ciertos conceptos básicos nos permite tomar decisiones financieras mucho más instruidas. Es por ello que a continuación queremos explorar las diferencias entre los tipos principales de activos y pasivos, divididos entre corrientes y no corrientes.

 

Activos corrientes y no corrientes

Usualmente definimos a los activos como “lo que se tiene” y a los pasivos como “lo que se debe”, y aunque esta simplificación es una buena idea inicial para adentrarse a los conceptos, no abarca realmente lo que implican. Los activos son los recursos económicos que posee una persona, empresa u organización y que se espera que generen beneficios económicos futuros.

La principal clasificación de estos se da entre el activo corriente y no corriente, según se espera que se conviertan en efectivo o se utilicen en el corto o largo plazo. Es decir, es una diferencia que se hace en base al tiempo con el que se percibe el beneficio, junto a un factor de tangibilidad. Entre los ejemplos de cada uno podríamos destacar los siguientes:

Activos corrientes:

  • Efectivo y equivalentes de efectivo (por ejemplo, cuentas bancarias)
  • Cuentas por cobrar
  • Inventarios
  • Valores negociables
  • Impuestos a recuperar
  • Gastos pagados por anticipado

 

Activos no corrientes:

  • Propiedad, planta y equipo: edificios, maquinaria, vehículos.
  • Inversiones a largo plazo: acciones, bonos.
  • Propiedad intelectual: patentes, marcas registradas, derechos de autor.
  • Activos intangibles: conocimientos técnicos, relaciones con los clientes.
  • Activos diferidos: gastos de investigación y desarrollo, costos de reestructuración.

Es importante mencionar que la clasificación de un activo como corriente o no corriente depende de su naturaleza y de cuándo se espera que se convierta en efectivo o se utilice. Por ejemplo, una propiedad de inversión podría clasificarse como un activo no corriente si se espera que se mantenga a largo plazo, pero podría clasificarse como corriente si se espera que se venda en el corto plazo, por lo que no es una clasificación estática que se otorgue a un activo sin la consideración de uso de quien lo posee.

Pasivos corrientes y no corrientes

Si los activos representan la capacidad de la entidad para generar ingresos y crear valor para los accionistas o propietarios, los pasivos representan las obligaciones financieras de una persona, empresa u organización con terceros. En otras palabras, son las deudas que la entidad debe pagar a terceros en el futuro, la contraparte lógica de los activos.

Los pasivos pueden ser adquiridos por la entidad o generados internamente a través de su operación normal y esto aplica tanto para empresas como para particulares.

A pesar que se suele asociar el concepto de “pasivos” con algo negativo, se debe destacar que los pasivos son una parte importante del balance de una entidad, ya que representan sus obligaciones financieras y su capacidad de pago. Los pasivos son una medida importante de la solvencia y la estabilidad financiera de una entidad, ya que una alta carga de pasivos puede afectar la capacidad de la entidad para generar ganancias y crear valor para inversores, accionistas o propietarios.

La clasificación de los pasivos es igual esencialmente a la de los activos, divididos entre el pasivo corriente y no corriente, una clasificación basada en la diferencia temporal y tangibles del flujo de recursos. Igualmente determinada por la resolución de la persona sobre el pasivo. De cada uno encontramos ejemplos como:

Pasivos corrientes:

  • Cuentas por pagar a proveedores
  • Salarios y beneficios a pagar
  • Impuestos por pagar
  • Préstamos a corto plazo
  • Intereses a pagar
  • Dividendos a pagar

Pasivos no corrientes:

  • Préstamos a largo plazo
  • Hipotecas
  • Obligaciones de arrendamiento a largo plazo
  • Bonos emitidos
  • Provisión para beneficios de empleados
  • Impuestos diferidos

Como se pudo observar en ambos ejemplos, la principal diferencia entre los activos y pasivos corrientes y no corrientes es el plazo en el que se espera que se conviertan en efectivo o se paguen. Los activos y pasivos corrientes se espera que se conviertan en efectivo o se paguen dentro del año fiscal siguiente, mientras que los activos y pasivos no corrientes se espera que proporcionen beneficios económicos o se paguen a largo plazo.