Diferencias entre Leasing y Renting

¿Quieres conocer las principales diferencias entre leasing y renting?

En este artículo te explicamos, de una forma clara y sencilla, las 9 más importantes y después de leerlo tendrás muy claros los puntos fundamentales que estas figuras no tienen en común.

Empezaremos, como es lógico, por ver qué es exactamente cada una de ellas.

Qué es el leasing 

El leasing (o arrendamiento financiero) es el contrato por el cual el propietario de un bien cede su uso a la otra parte por un precio concreto y un plazo determinado. El elemento en cuestión debe quedar afecto a una explotación económica y podrá ser adquirido por el arrendatario, a la finalización del contrato, mediante el ejercicio de la correspondiente opción de compra.

Puedes ver este concepto con más profundidad en el siguiente artículo.

Qué es el leasing 

 

Qué es el renting 

El renting es un contrato por el que el propietario de un bien mueble (arrendador) cede su uso, por un tiempo determinado y a cambio de un precio concreto, a la otra parte interviniente (arrendatario) y asume las obligaciones de su mantenimiento en los términos que se pacten.

En el siguiente artículo puedes ver esta figura con más detalle:

Renting: definición 

 

Diferencias entre leasing y renting 

A continuación, tienes las principales diferencias entre leasing y renting.

 

Fin perseguido 

Tanto el leasing como el renting comparten una serie de características de los contratos de arrendamiento pero el fin que persigue quien lo contrata es muy distinto en cada uno de ellos:

  • El leasing se utiliza, en la mayoría de los casos, como herramienta de financiación.

Es decir, la finalidad principal del arrendatario es adquirir el objeto sobre el que recae el contrato (cosa que sucederá al ejercitar la correspondiente opción de compra) y, aunque no es obligatorio terminar con la propiedad del bien, sí que es la motivación mayoritaria entre sus usuarios.

  • En el renting, por el contrario, la finalidad principal no es la adquisición del bien sino que suele ser el utilizarlo durante un tiempo y cambiarlo por otro nuevo cuando finalice ese contrato.

 

Objeto del contrato  

Otra diferencia entre ambas figuras está en el tipo de bienes que pueden ser objeto de cada una:

  • El leasing puede recaer tanto sobre bienes muebles como sobre inmuebles.
  • El objeto de renting, sin embargo, sólo puede ser un bien mueble. Nunca un inmueble.

 

Sujetos que intervienen 

En ambos casos, el sujeto que contrata con la entidad financiera se denomina “arrendatario” pero:

  • En el renting puede ser un empresario (persona física o jurídica) o un particular.
  • En el leasing el arrendatario tiene que ser obligatoriamente un empresario o profesional (persona física o jurídica) pero nunca un particular.

La explicación a este hecho la veremos en el punto siguiente.

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Destino del objeto del contrato 

  • En el leasing el objeto del contrato tiene que estar afecto a una actividad económica, es decir, tiene que emplearse obligatoriamente en desempeño de una empresa o profesión.

Esto no lo puede hacer un particular (se denomina “particular” precisamente porque no desarrolla una actividad económica). De ahí la necesidad de que el arrendatario sea un empresario o profesional.

  • En el renting no es necesaria esta afectación y es por eso por lo que pueden celebrarlo también los particulares. Otra cosa es que les interese o no….

Duración del contrato 

  • Leasing: La ley del impuesto de sociedades, en su artículo 106, establece un plazo de duración mínima del contrato de arrendamiento financiero a los efectos de considerarlo como tal para que pueda disfrutar de las ventajas fiscales contempladas en la ley: dos años para los bienes muebles y 10 para los inmuebles.
  • Renting: No existe ninguna normativa que establezca la obligatoriedad de una duración mínima o máxima determinada.

 

Opción de compra 

  • El leasing otorga al arrendatario la posibilidad de ejercitar una opción de compra al final del contrato, de forma que si paga su importe (normalmente coincide con el de una cuota) adquirirá la propiedad del bien objeto del contrato.

El ejercicio de esta opción es voluntario, si bien en la mayoría de los casos se suele llevar a cabo.

  • El renting no incluye opción de compra alguna, sino que a su término el arrendatario deberá devolver el bien o renovar el contrato.

 

Gastos de mantenimiento  

Quizás sea esta una de las diferencias más conocidas entre el leasing y el renting:

  • Las cuotas que se pagan por el renting incluyen los gastos de mantenimiento y reparación del bien objeto del contrato (si bien algunos se excluyen mediante pacto entre las partes).
  • En el precio del leasing no está incluido ningún tipo de gasto referente al bien.

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Límites de utilización 

  • El renting en muchos casos incluye (aunque no siempre) ciertas limitaciones en cuanto al uso del bien. Por ejemplo: número máximo de fotocopias si se trata de una fotocopiadora, o cantidad máxima de kilómetros recorridos si se trata de un vehículo.

Esta limitación suele ser consecuencia de la asunción del coste de mantenimiento y reparación del bien por parte de la empresa de renting.

  • En el leasing no se da ninguna limitación de este tipo.

 

Transferencia del riesgo  

Aunque con el leasing no se adquiere el bien hasta que se ejercita la opción de compra, desde el inicio del contrato se transfiere al arrendatario el riesgo inherente a la propiedad.

Esto significa que en caso de pérdida o destrucción del bien, por ejemplo, esa pérdida la tiene que asumir el arrendatario y no la empresa de leasing que es, en realidad, la propietaria.

En el renting, sin embargo, no se transfiere el riesgo por lo que éste lo asumirá la empresa de renting.

 

Y hasta aquí llego. Espero que estas 9 diferencias entre leasing y renting te sirvan para tener más claro el funcionamiento de estas figuras.

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