La Inflación: definición, causas y tipos (con Ejemplos)

Continuamente oímos hablar de la inflación: que si sube, que si baja, que si en tal país está por las nubes….

Pero ¿sabemos realmente qué es la inflación?

Aquí te lo cuento de una forma clara y sencilla. Así que sigue leyendo y conocerás su definición, sus causas, los diferentes tipos que hay, las consecuencias que conlleva, las distintas medidas que se pueden adoptar para atajarla…..

Y con ejemplos que te facilitarán la comprensión.

 

 

Inflación: definición y causas 

Antes de hablar de qué es la inflación, las causas que la originan, los tipos que hay, etcétera, creo que  puede ser de utilidad situarnos un poco en contexto, aunque sea de una forma muy simplificada:

Existen una serie de datos estadísticos que “cuantifican” ciertos aspectos de la economía de un país. Se llaman indicadores económicos.

El análisis de estos indicadores permite tener una visión global de la situación económica y, en cierto modo, predecir su evolución futura.

Por eso son elementos esenciales para los gobiernos a la hora de determinar las medidas que aplicarán para llevar a cabo sus políticas económicas.

Pues bien, la inflación es uno de estos indicadores económicos. Hay muchos más, y seguro que te suenan, por ejemplo, el Producto interior bruto, la tasa de paro o la tasa de interés.

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Definición 

La inflación es la subida generalizada de los precios de los bienes y servicios de un país que se produce en un periodo concreto, normalmente un año.

Se puede definir también desde el punto de vista contrario, es decir, como la pérdida del poder adquisitivo que sufren los ciudadanos  como consecuencia de una subida generalizada de los precios.

Ten en cuenta que estamos hablando de un aumento generalizado, no de que ciertos productos se hayan encarecido. El incremento debe ser global para que se produzca la inflación.

Ejemplo 

Con este ejemplo, un poco exagerado, lo entenderás perfectamente:

Una inflación del 20% significa que los precios, en general, han subido una media de un 20%.

Unas cosas habrán subido más y otras menos pero el resultado es que “vivir” cuesta un 20% más que el año anterior.

Así que si con 1.000 euros se podían cubrir las necesidades básicas de una familia, ahora se necesitarán 1.200 euros para conseguir lo mismo.

 

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Causas de la inflación 

Existen diversas causas que pueden provocar la inflación. Las más comentadas por la doctrina suelen ser:

  • Inflación de demanda.
  • Inflación de costes.
  • Inflación autoconstruida.
  • Inflación de la base monetaria.

A continuación te explico, con ejemplos, en qué consiste cada una.

 

Inflación de demanda 

La inflación de demanda se produce cuando la demanda de productos es superior a la oferta.

Tal vez lo entiendas mejor dicho de esta manera: no hay producción suficiente para satisfacer todas las intenciones de compra, por lo que los precios suben.

Por ejemplo, si todo el mundo pretende comprar unas zapatillas de deporte de la misma marca el precio subirá porque no habrá zapatillas suficientes para todos los compradores, por lo tanto sólo las conseguirán los que estén dispuestos a pagar un precio más alto por ellas: hay más demanda del producto (personas que quieren comprarlo) que oferta (zapatillas de esa marca en el mercado).

Importante: con este ejemplo pretendo que entiendas qué significa que la demanda es superior a la oferta, pero debes tener en cuenta que la inflación implica una subida generalizada de los precios, es decir, un incremento del coste de vida en su conjunto, no de uno o varios productos (como en el ejemplo que he puesto).

 

Inflación de costes 

Si suben los costes de producción las empresas subirán los precios de venta de sus productos para poder asumirlos.

Por ejemplo: si sube la energía o el combustible de manera notoria, el proceso de fabricación será más caro por lo que las empresas incrementarán su precio de venta para poder asumir ese aumento de sus costes sin que se vea minorado su margen de beneficio.

 

Inflación autoconstruida 

Hay ocasiones en las que para evitar una próxima y importante subida de precios generalizada se produce una subida gradual de los mismos, con el fin de evitar los perjuicios que pueden producir un alza tan brusca.

Esa subida gradual es lo que se llama inflación autoconstruida porque se “construye” con una finalidad.

 

Inflación de la base monetaria 

Es la inflación que se produce por la emisión excesiva de dinero.

Me parece interesante que sepas que las escuelas económicas están dividas en este aspecto: unas entienden que ciertamente la emisión de dinero tiene efectos directos en la inflación (teorías monetaristas) mientas que otras defienden que la base monetaria en nada afecta a la inflación (teorías keynesianas).

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Tipos de inflación 

Existen tres tipos de inflación en función de su cuantía:

  • Inflación moderada.
  • Inflación galopante.
  • Hiperinflación.

Las veremos a continuación.

 

Inflación moderada 

Se produce cuando la subida de los precios tiene lugar de una forma lenta. El porcentaje que la expresa es bajo.

 

Inflación galopante 

Alcanza los dos o incluso tres dígitos (30%, 50%, 110%….).

Una pérdida tan grande del poder adquisitivo hace que la situación sea muy volátil, porque el dinero pierde valor muy rápidamente.

 

Hiperinflación 

Es aún superior a la inflación galopante, así que se trata ya de más de varios miles por ciento anuales.

Es el escenario de una “enorme” crisis económica, y se suele producir en situaciones de guerra o de grandes conflictos.

Consecuencias de la inflación 

La principal consecuencia de la inflación es la pérdida de poder adquisitivo, lo que quiere decir que con la misma cantidad de dinero se pueden adquirir menos bienes y servicios porque su precio ha subido.

Se trata, simplemente, de que vivir es más caro, ni más ni menos. Y a mayor inflación más caro es vivir.

O lo que es lo mismo: a mayor inflación, menos vale el dinero.

Esto afecta tanto a los particulares como a las empresas:

A los particulares porque con los mismos ingresos tienen que hacer frente a pagos muchos altos. No se sabe si los precios van a seguir subiendo así que mucha gente tiende a acaparar productos de primera necesidad como precaución a futuras subidas.

A las empresas porque con la inestabilidad en los precios pierden sus patrones lógicos de toma de decisiones, con lo cual el mercado se ralentiza.

Una economía con inflación importante denota problemas y los inversores quieren situaciones estables y seguras a la hora de gastar su dinero. Siempre preferirán otro país cuya economía tenga estas características y en la que sea más factible obtener retornos de sus inversiones.

Sin embargo, sí que habrá un sector dispuesto a invertir su dinero: los especuladores financieros, cuya intención es ganar mucho dinero en muy poco tiempo y por eso están dispuestos a asumir altos riesgos. Pero este tipo de inversión tiene un importante efecto desestabilizador en un panorama ya de por sí bastante complicado, por lo que no solo no ayuda sino que perjudica.

Los más perjudicados por la inflación son, sin duda, las personas que menos recursos económicos poseen: normalmente quien pertenece a segmentos de mayor riqueza cuenta con inversiones o rentas que le sirven para paliar los efectos de una situación económica adversa.

Por último, también merece la pena señalar que un escenario inflacionista beneficia a quien tiene que saldar una deuda en la misma medida en la que perjudica a aquel que tiene que cobrarla.

Es lógico: la cantidad a devolver permanece inalterable mientras que el dinero vale cada vez menos, así que en términos relativos la cantidad adeudada se “empequeñece”.

Los principales efectos de la inflación que te acabo de exponer los podemos resumir de la siguiente forma:

  • Subida de precios que supone una pérdida de poder adquisitivo.
  • Se genera una gran incertidumbre que provoca una importante disminución de la inversión a medio y largo plazo.
  • Aumentan las inversiones financieras especulativas, lo cual desestabiliza aún más la situación.
  • La población tiende a acaparar por la preocupación de que los precios sigan subiendo.
  • La inflación es regresiva, porque su impacto negativo afecta más a quien posee menos recursos económicos por no contar con elementos que le sirvan para paliarlo.
  • Quienes tienen deudas que pagar se benefician frente a quien las tiene que cobrar (que se perjudican, lógicamente) porque la cantidad a devolver es la misma mientras que el dinero vale menos.

 

Medidas contra la inflación 

Las medidas que se pueden adoptar para paliar la inflación van encaminadas, fundamentalmente, a frenar el consumo como forma de recuperar el valor que ha perdido el dinero.

Según los señalan los economistas, las más importantes son las siguientes:

  • Aumentar los tipos de interés, de esta manera se reduce el crédito y se ven mermadas las posibilidades de realizar gastos e inversiones.
  • Reducir la masa monetaria, porque al haber menos moneda en circulación (menos oferta de dinero) aumenta su valor.
  • Subir los impuestos: también implica que quede menos dinero disponible tanto para las empresas como para los particulares, lo cual hará que baje el consumo.
  • Disminución del gasto público: si la administración “gasta” menos contribuye a la disminución de demanda de bienes y servicios. La disminución de la demanda hará que los precios bajen.

 

Dificultad a la hora de aplicar las medidas contra la inflación 

Una tasa de inflación alta es difícil de atajar porque las medidas necesarias para conseguirlo plantean bastantes dificultades a la hora de aplicarlas.

Te señalo varias a modo de ejemplo:

  • Aumentar los tipos de interés puede provocar que las empresas vean muy mermada su capacidad para invertir, con el consiguiente riesgo de bajada de sueldos y destrucción de empleo. También puede ser bastante perjudicial para sectores concretos en que una parte importante de sus clientes necesitan obtener crédito para poder comprar, como por ejemplo pasa en mercado del automóvil.
  • En la eurozona, por ejemplo, los países no tienen capacidad para decidir sobre la emisión de moneda o sobre la subida o bajada de los tipos de interés.
  • Una alta inflación denota que una economía tiene problemas, y subir los impuestos o reducir el gasto público a una población con problemas económicos… juzga por ti mismo…..

 

Lo opuesto a la inflación es la deflación 

La deflación es la bajada generalizada de los precios de los bienes y servicios de un país que se mantiene a lo largo de un período de tiempo (mínimo dos semestres, según el Fondo Monetario Internacional)

Como ves es justo lo contrario que la inflación.

Sólo tienes que pinchar en el siguiente enlace para saber de la deflación a fondo:

La deflación: definición, causas y consecuencias (con ejemplos)

¿La inflación siempre es perjudicial? 

No, no siempre es perjudicial. Mejor dicho: no es perjudicial cualquier tasa de inflación.

De hecho, un nivel bajo de inflación es más beneficioso que si su valor es “cero”.

En la eurozona, el objetivo del Banco Central Europeo es mantenerla en torno al 2% que es el valor adecuado para conseguir la necesaria estabilidad en los precios.

Lo ideal es que la inflación no supere ese 2% pero que tampoco baje del 1%

La idea es la siguiente:

Una pequeña tasa de inflación hace que la economía se mantenga en movimiento. La subida de precios, aunque baja, hace que las empresas obtengan beneficios y sean proclives a invertir.

Por su parte, los particulares verán ajustados sus sueldos a este incremento (las subidas salariales se calculan con base a este dato) y el poder adquisitivo se mantendrá más o menos estable.

Sin embargo, una inflación por debajo del 1% está tan cerca de la deflación que resulta peligrosa.

En el apartado anterior te dejé un enlace a un artículo donde te explico los efectos de la deflación con todo lujo de detalles, pero es importante señalar aquí que la bajada de precios que supone implica un descenso del consumo (la población espera que aún los precios sean menores para gastar su dinero) que hace que las empresas, al ver disminuir sus beneficios, reduzcan los costes salariales.

Esta reducción de costes salariales se traduce en sueldos más bajos y desempleo, lo que a su vez conlleva menos consumo… Y la economía entra, así, en un círculo vicioso del que es muy, muy complicado salir.

Cómo se mide la inflación 

La inflación se suele medir con el IPC (Índice de Precios de Consumo).

Ahora bien, hay que tener en cuenta que si bien está generalmente aceptado como el indicador que determina la variación de la inflación, técnicamente no la representa con exactitud.

Lo veremos a continuación.

El IPC 

Según establece el Instituto Nacional de Estadística (INE) “el Índice de Precios de Consumo (IPC) es una medida estadística de la evolución de los precios de los bienes y servicios que consume la población residente en viviendas familiares en España.

El conjunto de bienes y servicios, que conforman la cesta de la compra, se obtiene básicamente del consumo de las familias y la importancia de cada uno de ellos en el cálculo del IPC está determinada por dicho consumo”.

La definición es clara: se forma una “cesta de la compra” en la que se incluyen los bienes y servicios que las familias españolas adquieren en un período de tiempo determinado, ponderándose la cantidad de cada uno en función de los hábitos de consumo generalizados.

El resultado de comparar el precio total de esa cesta en dos momentos diferentes es la variación del IPC.

Por ejemplo, si el IPC de este año el del 2% quiere decir que el precio total de esa cesta ha subido un 2%.

Y si se produce una subida del IPC del 2% se entiende que la vida se ha encarecido un 2%, es decir, que “vivir” cuesta un 2% más que el año anterior.

 

Diferencia entre IPC e Inflación 

Ya hemos dicho que, normalmente, el IPC es lo que se utiliza para medir la inflación. Pero también hemos dicho que, en realidad, lo que miden ambos parámetros con cosas distintas:

El IPC determina la variación en el precio total de una cesta de la compra que está integrada por los bienes y servicios que consumen una familia media española en un período de tiempo concreto.

Sin embargo, la inflación es la subida generalizada de los precios en una economía determinada.

Esto quiere decir que para determinar la inflación hay que tomar como referencia la variación de los precios de todos los bienes y servicios de un mercado, y no sólo de los que integran la “cesta de la compra”.

La diferencia es sutil, pero tiene su importancia porque, por un lado, en el IPC la cantidad de bienes y servicios está ponderada según los hábitos de consumo, y por otro, hay una serie de gastos que no se tienen en cuenta.

Aun así, la complejidad que entraña calcular la variación de los precios de todos y cada uno de los bienes y servicios hace que, en general, se acepte el dato del IPC como medida de la inflación.

 

La Tasa de inflación: concepto, fórmula y cálculo 

Ya hemos comentado por activa y por pasiva qué es la inflación: la subida generalizada de los precios, si….

Pues bien, la “cuantía” de esa subida de precios se expresa mediante la tasa de inflación.

Es decir:

La tasa de inflación es el aumento de los precios que se ha producido en un territorio y periodo de tiempo concreto y se expresa en tanto por ciento.

O dicho de otro modo: la tasa de inflación es el porcentaje que expresa la variación que los precios, vigentes en un territorio, han experimentado en un período de tiempo en comparación con otro.

Por ejemplo:

  • En el año 1 el coste de la cesta de la compra con la que se calcula el IPC es de 1.000 euros.
  • En el año 2, esa misma cesta de la compra tiene un precio de 1.500 euros.
  • En el año 3, adquirir la cesta de la compra cuesta 3.000 euros.

Con estos datos sabemos que la variación del precio de la cesta del año 2 con respecto a la del año 1  es de 500 euros, que la del año 3 con respecto a la del año 2 es de 1.500 euros, y que la del año 3 con respecto a la del año 1 es de 2.000 euros.

Y aplicando la fórmula correspondiente (que veremos en el siguiente punto) sabremos  que la tasa de inflación del año 2 con respecto al año 1 es del 50%, que la del año 3 respecto del año 2 es del 100% y que la del año 3 respecto del año 1 es del 200%.

 

Tasa de inflación: fórmula

En otro punto anterior hemos visto que inflación e IPC no son exactamente lo mismo. Sin embargo, para calcular la tasa de inflación se toman como valores de referencia los del IPC, porque la dificultad que entrañaría hacerlo con todos los precios de una economía es obvia.

La fórmula para calcular la tasa de inflación es la siguiente:

[(IPC final  – IPC inicial) / IPC incial] x 100

 

Cómo calcular la tasa de inflación 

Está claro: la tasa de inflación se calcula aplicando la fórmula expuesta en el punto anterior, lo que conlleva realizar las siguientes operaciones:

  • Primero se calcula la diferencia entre el IPC final del período que se esté analizando (un mes, un año, ….) y el IPC inicial del mismo período.
  • En segundo lugar, dividiendo el resultado entre el IPC inicial, se determina la proporción que supone el incremento producido respecto del IPC del período de tiempo anterior.
  • Por último, el resultado se multiplica por 100 para expresarlo en tanto por ciento.

Ejemplo 

Tabla de IPC del país “X” de los tres últimos años:

Año 1120,50
Año 2128,30
Año 3131,25

 

Teniendo en cuenta estos datos calcularemos la tasa de inflación anual del año 2 y del año 3:

1.- Tasa de inflación del año 2:

[(IPC final  – IPC inicial) / IPC incial] x 100

[(128,30 – 120,50) / 120,50] x 100

Tasa de inflación año 2  = 6,47%

Significa que en el año 2 los precios han subido un 6,47% respecto de los del año 1: lo que costaba 100 euros en el año 1 en el año 2 cuesta 106,47 euros.

2.- Tasa de inflación del año 3:

[(IPC final  – IPC inicial) / IPC incial] x 100

[(131,25  – 128,30) / 128,30] x 100

Tasa de inflación año 3  = 2,24%

Significa que en el año  los precios han subido un 2,24% respecto de los del año 2:  lo que costaba 100 euros en el año 1 en el año 3 cuesta 102,24 euros.

 

Inflación subyacente 

Ya hemos visto en el punto anterior que, aunque técnicamente no son lo mismo, la inflación se suele medir con el IPC (Índice de Precios de Consumo).

Y también que el IPC refleja la variación de los precios que sufre una “cesta” formada por los productos y servicios que consumen las familias en España, de forma que si el coste total de la cesta sube el IPC sube y si el coste total baja el IPC baja. Y con él la inflación general.

Y digo inflación general para distinguirla de la  inflación subyacente que vamos a tratar en este punto.

 

Diferencia entre inflación general e inflación subyacente 

Podemos definir la inflación subyacente como el resultado de restar del IPC los índices correspondientes a los productos energéticos y a las materias primas alimenticias.

Por lo tanto, la diferencia entre la inflación general y la inflación subyacente estriba en que para el cálculo de la segunda no se tienen en cuenta una serie de elementos cuyo precio es más volátil (y que si integran la cesta del IPC) como son los productos energéticos o las materias primas alimenticias. Y estos elementos se excluyen por lo siguiente:

  • El precio de los productos energéticos (petróleo y sus derivados) fluctúa en función de cuestiones políticas o de cotización bursátil, por lo que su variación puede ser importante.
  • La producción de materias primas alimenticias (alimentos sin elaborar) se ve continuamente afectada por las condiciones climáticas que pueden provocar sobreproducción o escasez, lo que afecta directamente a su precio tanto a la baja como al alza.

De esta forma, al extraer de la cesta estos productos cuyo precio es menos previsible, la tasa de inflación subyacente que se obtiene es bastante más suave y estable por lo que es más adecuada para prever su tendencia a medio plazo.

Inflación subyacente: cómo se calcula 

La inflación subyacente se calcula sobre la cesta del consumo de las familias pero sin incluir en ella:

  • Ni los productos energéticos (petróleo y derivados).
  • Ni los alimentos no elaborados (materias primas alimenticias).

 

Utilidad de la inflación subyacente 

La utilidad de la inflación subyacente varía según el punto de vista:

1.- Estados, bancos centrales y analistas económicos en general prefieren, en muchas ocasiones, el dato que ofrece la inflación subyacente frente al de la inflación general.

Y el motivo es el siguiente: las medidas que se pueden implementar para influir en la inflación sólo hacen efecto sobre aquellos productos cuyo precio no depende de cuestiones que quedan totalmente fuera del control de las autoridades económicas (clima, cotización bursátil, política internacional…), por lo que es sobre la inflación subyacente sobre la que en realidad se puede incidir.

Sin embargo, la inflación general se va a ver influenciada, en gran medida, por la variación en los precios que se produzcan en esos productos y no se puede hacer nada (o casi nada) por evitarlo.

En resumen: sobre la inflación subyacente se puede incidir con la adopción de medidas de política económica y fiscal, mientras que sobre la inflación general esas medidas pueden hacer menos efecto.

2.- Por otra parte, si bien el lógico que a los estados o economistas les sea más útil el dato de la inflación subyacente, para el ciudadano de a pie no es así: a los particulares lo que nos interesa en realidad es la carestía de la vida, y en ella influye tanto el precio del petróleo y sus derivados como el de los productos alimenticios sin elaborar, así que es la inflación general la que de verdad nos afecta.

Hasta aquí llego. Creo que le hemos dado un buen repaso a la inflación: su definición, causas, tipos, consecuencias, medidas para paliarla….. Espero que te sea de utilidad.

 

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