5 Principio de Educación Financiera que te Conviene Tener Claros

El día a día está lleno de decisiones que afectan a nuestra economía. Y unas veces las tomamos de forma consciente y otras no tanto, porque abrir la cartera y pagar es, en muchos casos, un acto casi tan mecánico como leer o escribir.

A estas dos cosas nos enseñan en el colegio y, sin embargo, a manejarnos bien con el dinero no (aunque deberían).

 

En el momento  actual, en el que según los expertos cada vez podemos esperar menos del estado a la hora de nuestra jubilación, implementar un plan de ahorro y de inversión de cara a asegurar nuestro futuro tiene gran importancia. 

En este sentido el trading, por ejemplo, está cobrando mucho protagonismo y son muchas las plataformas que facilitan el llevarlo a cabo (eToro,  Broker Kudos Capital Management,  Plus500…). 

También hay quien se decanta por inmuebles, fondos indexados o acciones. Pero en este artículo no vamos a tratar de las distintas formas de invertir el dinero sino que nos vamos a centrar en cuestiones más básicas y que forman parte de la educación financiera y, antes de nada, empezaremos poniéndonos en situación.

Qué es la educación financiera y cuál es su importancia 

Para que todos lo entendamos fácilmente, yo diría que la educación financiera es la formación con la que se dota a la persona de los conocimientos fundamentales para conseguir un entendimiento básico de la economía en general y una buena gestión de la suya en particular.

Estamos manejando dinero continuamente así que lo ideal sería tener unas nociones de cómo hacerlo de la manera más adecuada. Esa es su importancia, y lo mismo que sabemos cocinar (en mayor o menor medida) porque comemos todos los días deberíamos saber de finanzas porque, queramos o no, rigen nuestro modo de vida.

 

5 Principios de educación financiera 

Como te podrás imaginar, estamos hablando de una materia muy amplia y nada más lejos de mi intención reducirla a estas 5 ideas que te voy a comentar a continuación. Pero sí que me parece que tener estos principios claros es un punto de partida adecuado.

 

Organización 

Contar con una buena organización es beneficioso para, prácticamente, todo pero en lo tocante al dinero es fundamental.

Saber perfectamente el importe de tus ingresos y de donde provienen, la cantidad que gastas y en qué, el montante que ahorras, la rentabilidad que obtienes de tus inversiones… Disponer de la información detallada y ordenada te facilitará tanto la toma de decisiones como el planteamiento de un sistema a seguir que te permita disfrutar de una buena salud financiera a corto, medio y largo plazo.

Ten en cuenta que no se trata de vivir en la tacañería o en la avaricia pero tampoco de gastar a diestro y siniestro sin pensar en el futuro. El equilibrio entre el hoy y el mañana será el punto óptimo.

Págate a ti primero 

Los expertos recomiendan ahorrar entre un 5% y un 15% de nuestros ingresos mensuales, pero la realidad es que en muchos casos ahorramos si podemos, lo que podemos y cuando podemos.

La idea de “págate a ti primero” hace referencia en que es necesario priorizar la partida del ahorro, es decir, que de la cantidad que cobramos lo primero que debemos retirar es la parte que destinamos al ahorro y así no se verá recortada por posibles eventualidades.

 

Relación entre rentabilidad y riesgo 

Lo ideal es no solo que ahorres sino que inviertas ese dinero de forma que por lo menos neutralices los efectos de la inflación (que hace que con el paso del tiempo el dinero pierda valor) y, si es posible, que aumentes tu patrimonio.

En este sentido hay una regla que nunca falla y es que a mayor rentabilidad prevista mayor es el riesgo que asumes. Básicamente significa que cuando puedes ganar mucho también puedes perder mucho. 

Y al contrario: las inversiones más seguras conllevan una rentabilidad más baja.

Cada persona tiene un perfil como inversor y hay a quien quiere obtener ganancias rápidas y altas aún a riesgo de soportar pérdidas y hay quien prefiere asumir el menor riesgo posible aunque eso implique que el beneficio que obtenga sea menor.

La magia del interés compuesto 

El interés compuesto significa que los intereses generados se suman al capital para seguir generando nuevos intereses. De esta forma, al cabo de los años, el dinero invertido aumenta mucho más que si se calculan los intereses solo sobre el capital inicial.

Lo contrario es el interés simple, donde los intereses no generan nuevos intereses.

Lo verás con el siguientes ejemplo:

Imagina una inversión de 1.000 euros con una rentabilidad anual del 10%. Al cabo de 20 años esos 1.000 euros se habrán convertido en 3.000 euros con interés simple y en 6.727 con interés compuesto.

Como ves, la diferencia es muy grande.

 

Cuidado con el endeudamiento 

El endeudamiento que contraemos para disfrutar de cosas que no nos podemos permitir es contraproducente para nuestra economía personal. En algunos casos es necesario (por ejemplo, para comprar una vivienda) pero lo ideal es evitarlo siempre que sea posible o reducirlo al mínimo.

Muchos expertos sí que son partidarios siempre que se asuma con criterio, de la que denominan “deuda buena” (por contraposición a la del tipo anterior que se conoce como “deuda mala”) que es aquella que contraemos para hacer crecer nuestra economía porque se invierte en recursos que generarán riqueza (por ejemplo, un negocio, un inmueble para alquilar, etc.). 

 

Y hasta aquí llego con estas ideas básicas que todos deberíamos tener en cuenta para mejorar nuestras finanzas. Espero que te haya sido de utilidad.