¿Cuál es el Tratamiento Fiscal del Seguro de Vida?

Contratar un seguro de vida puede ser muy interesante a la hora de saber que el día que ya no estemos nuestros seres queridos tendrán un respiro económico. 

En este artículo vamos a ver su tratamiento fiscal tanto en el momento de pagar las primas como en el que se perciben las cantidades. Y para eso distinguiremos entre seguro de vida riesgo y seguro de vida ahorro.

Si te interesa este tema solo tienes que seguir leyendo.

El seguro de vida riesgo? 

Es justamente lo que nos viene a la mente a todos al hablar de un seguro de vida: un contrato en el que el tomador paga una serie de primas a la compañía aseguradora con el fin de que en caso de fallecimiento del asegurado el beneficiario perciba la cantidad de dinero acordada.

Puede ser que el tomador del seguro (quien paga la prima)  sea la misma persona que el asegurado (persona a la que se refiere el riesgo) o que el beneficiario (quien lo va a cobrar en su día) pero no es necesario.

Por otra parte, es muy habitual que además de cubrir el riesgo de muerte el seguro preste cobertura, también, a la invalidez e incapacidad del asegurado. 

¿Son deducibles las primas que se pagan por un seguro de vida riesgo? 

Como norma general, las primas satisfechas como pago de este tipo de seguro de vida no son deducibles en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (ni en ningún otro).

Solo hay una excepción a esta regla y es cuando se trata de una póliza vinculada a un préstamo hipotecario siempre que:

  • El seguro sea inherente a la hipoteca, es decir, que su contratación haya sido necesaria para la obtención del préstamo.
  • El préstamo sea anterior al 1 de enero de 2.013.
  • Que recaiga sobre la vivienda habitual.

En definitiva, las primas satisfechas por este tipo de seguro serán deducibles en los casos en los que lo sea la hipoteca a la que está vinculado.

 

¿Cómo se tributa por las cantidades que se perciben? 

Hay que distinguir dos casos:

1.- Que el tomador del seguro y el beneficiario sean la misma persona.

Las cantidades percibidas se incluirán en la declaración de la renta como Rendimientos del Capital Mobiliario. 

A los ingresos de esta naturaleza se les aplica un tipo de gravamen que va desde el 19% hasta el 26% en función del importe.

Un ejemplo sería la indemnización que la persona que ha contratado el seguro recibe como consecuencia de una invalidez.

2.- Que el tomador del seguro y el beneficiario sean personas diferentes.

En este caso las cantidades percibidas tributan por el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. 

Si la indemnización tiene su origen en el fallecimiento del asegurado se liquidará el impuesto en la modalidad de Sucesiones, mientras que si el siniestro ha sido invalidez o incapacidad se declarará por el Impuesto de Donaciones.

Hablamos de un tributo cedido a las Comunidades Autónomas, por lo que en cada una de ellas se aplica su propia normativa. La consecuencia de esto es que el cobro de una misma cantidad por este concepto puede estar exenta en una comunidad, por ejemplo, tributar en otra a un determinado tipo de gravamen y a otro superior en otro lugar diferente. 

El seguro de vida ahorro 

Un plan de ahorro es un producto financiero en el que el tomador va ingresando una cantidad de dinero con la periodicidad acordada y con la intención de recuperar en el futuro todas esas cantidades más los rendimientos que hayan generado.

Se diferencia del plan de pensiones en que no es necesario vincularlo a la jubilación (se puede cobrar antes o después) y su fiscalidad es diferente, pero la filosofía es muy similar: tener el compromiso de ahorrar para poder recuperar las cantidades en el futuro.

Pues bien, cuando se unen un plan de ahorro y un seguro de vida nace lo que se conoce como seguro de vida ahorro y que es un híbrido entre ambos: cubre los riesgos del seguro de vida pero se puede ir ingresando dinero en él y recuperarlo en un momento determinado como ocurre en el plan de ahorro.

Tributación 

Existen diferentes figuras dentro de los seguros de vida ahorro, por ejemplo: Planes de Inversión de Ahorro Sistemático (PIAS), Planes de Previsión Asegurados (PPA), Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo (SIALPS),… Cada una con características específicas y con un tratamiento fiscal concreto si se cumplen los requisitos que determina la ley.

La regla general es que cuando se cobra el seguro en caso de fallecimiento se tributará por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones mientras que si se percibe en vida se integrará en la base imponible del IRPF.

En este segundo caso, la normativa contempla supuestos de exenciones y reducciones cuando se cumplen una serie de requisitos, así como ciertas desgravaciones mientras se realizan la aportaciones. Pero la casuística es tan amplia que no podemos entrar al detalle en este artículo, pero sí que llamo tu atención sobre este punto para que lo tengas en cuenta y puedas profundizar si te interesa.

En resumen ¿interesa contratar un seguro de vida por motivos fiscales? 

A la vista de lo expuesto resulta claro que:

  • El seguro de vida riesgo no implica ningún beneficio fiscal.
  • El seguro de vida ahorro sí que puede conllevar una serie de ventajas fiscales tanto en lo que se refiere a las aportaciones que se realicen como a las cantidades percibidas, siempre dependiendo del tipo que se contrate y del cumplimiento de los requisitos que exige la normativa.

Ahora bien, el hecho de que no existan ventajas fiscales no quiere decir que no interese contratar un seguro de vida riesgo. La conveniencia de hacerlo o no vendrá dada por el objetivo a perseguir, los precios de los seguros, la situación económica, la edad, etc.