Imagínate a una persona narrando esta esta situación:
5 de Marzo. Parece ser que el año pasado la empresa dio 18.000 euros de beneficio ¿y dónde está ese dinero?
16 de Abril. A ver cuánto me dice el asesor que me sale a pagar este trimestre...
3 de Julio. Dice mi asesor que ahora tengo que pagar una pasta de Impuesto de Sociedades...
19 de Octubre. ¿Y ahora cómo voy a preparar yo 2.500 euros así para el día 20?
30 de Noviembre. ... dice mi asesor que este año mi actividad va dando pérdidas ¿cómo es eso posible?
Al leer esto ¿qué idea te viene a la mente de la persona que lo habrá dicho?
Así, desde fuera y a bote pronto, parece que es una persona bastante desconectada de los resultados económicos de su empresa y de las consecuencias fiscales de esos resultados. No digo despreocupada, ojo, digo que demuestra cierto desconocimiento de una parte muy importante de su negocio.
Los empresarios llevan todos sus números, eso es seguro, al menos a grandes rasgos. Y la mayoría te los pueden decir de cabeza, aunque sea a groso modo.
Pero el problema de algunos de estos empresarios, que carecen de formación en este sentido, radica en que los números que ellos creen que son los de su empresa no son reales.
Y no lo son porque muchas veces no tienen claro como funciona el IVA, o qué partida no es gasto para su negocio sino que es una inversión, o que si no hacen inventario de su almacén el resultado de final de año no se ajusta a la realidad, o que una cosa es la liquidez y otra muy diferente es el beneficio.
¿Eres tú uno de ellos?
Tienes que poner remedio entonces.
Porque no puedes estar en ese nivel de desinformación que lo único que te va a traer son problemas.
La contabilidad es la herramienta que se usa para plasmar todos los movimientos económicos de una empresa. Cada movimiento económico tiene un tratamiento determinado y así la información que se obtiene de ella es siempre homogénea.
Los números que arroja una contabilidad si que son reales, reales de verdad.
Y cuando en una empresa hay que tomar decisiones de tipo económico hay que partir de datos fiables y seguros. Y este tipo de datos sólo se obtienen de una contabilidad bien llevada.
¿Y para qué tengo un asesor entonces?
Para que te asesore, está claro.
El asesor es necesario porque la normativa fiscal es compleja y cambiante, y es muy arriesgado ir sin un asesoramiento de este tipo porque las consecuencias pueden ser caras.
De los datos contables saldrán las declaraciones fiscales. Y esa contabilidad la puedes llevar tú directamente (si sabes) o no.
Es normal que la contabilidad te la lleven en la asesoría, si no tienes conocimientos o si los tienes pero es una tarea que prefieres delegar.
Yo lo único que digo, desde mi experiencia, es que es un error desentenderse por completo de ese tipo de cuestiones porque ya tengas un asesor.
Ahora, eso no quiere decir que tú estés sin saber nada de tus resultados hasta que el asesor te lo diga. Eso te obligará a ir un poco a salto de mata, sin posibilidad de hacer previsiones.
Deberías formarte
No te digo que te hagas un master como para llevar la contabilidad de la Coca Cola, pero sí que creo que deberías formarte en este sentido porque este es un aspecto tan importante de tu empresa como cualquier otro.
Si me apuras más importante que algunos otros: saber si una empresa gana o pierde dinero y cuánto y por qué creo que es fundamental. Bastante más fundamental que otros aspectos mucho más bonitos y divertidos.
Pero saber lo que pierde o gana con criterios económicos, no con la cuenta la vieja.
Saber interpretar
Te digo que está muy bien que un experto te lleve la contabilidad pero que debes tener conocimientos en ese campo porque eso te va a permitir hablar con él en el mismo idioma y también interpretar sin problema los balances y demás datos que él te proporcione.
Tomar decisiones
Con una contabilidad bien llevada y actualizada podrás ir viendo la evolución de tu negocio a la fecha que quieras.
Tendrás una foto de la economía de tu empresa, que es lo que te va a permitir tomar cualquier tipo de decisión basada en datos objetivos.
Puedes delegar pero no debes desentenderte.
A fin de cuentas, la empresa es tuya y el último responsable eres tú.
Nota: el contenido de esta web se ha elaborado teniendo en cuenta la normativa vigente en España. No es válido, pues, para otros países.