Contabilidad para estudiantes

O apruebas o se va a liar parda

Si. Esa es la realidad. Esa es la triste y cruda realidad: como no apruebes la contabilidad la que se te viene encima es gorda. Si no apruebas en junio te espera un veranito “estupendo”.Pero es que si no apruebas en septiembre la cosa se va a poner muy seria.

Para empezar perderás la beca. Si. La Beca. Perdida. Caput.

No te conceden beca si no has aprobado todas las asignaturas. Aunque no tengas beca también te costará el dinero: las segundas y siguientes matrículas son siempre más caras que las primeras.

Es posible que te quede otro traguito: tendrás que decírselo a tus padres si dependes de ellos económicamente. Esto si que va a ser una fiesta. No hace falta que abunde en detalles… ¿verdad?

Y lo mejor de todo es que además del dinero, del mal rollo con tus padres y de estar fastidiado el verano, lo mejor de todo, digo, es que aún necesitas ese aprobado. Después de todo sigues necesitando aunque sea un suficiente. Lo necesitas porque sin ese aprobado no vas a terminar la carrera. Podrás no matricularte en ella algún año, dejarla para más adelante, lo que sea, pero en algún momento, si quieres conseguir el título tendrás que aprobarla.

Eso no tiene vuelta de hoja.

Te entiendo, créeme...

Se perfectamente lo que te pasa.

En segundo de B.U.P. (que era lo que se estudiaba en mi época) se me atravesó la Física y Química. La odiaba.

No podía ni con la Física ni con la Química. Las dos me superaban.

No podía con los cuerpos que aceleraban, con las fuerzas centrípetas o con el tiempo que tardaría una pelota en tocar el suelo si la tirabas desde no se cuantos metros de altura y pesaba 30 kilos.

La química era otro tanto de lo mismo. Estaba del carbono, de las valencias y de los de los elementos de la tabla periódica hasta las mismísimas narices. Así de claro. No te digo más.

Bueno, y nos queda lo mejor: el profesor. Ya te lo puedes imaginar. Comprenderás que aquí no quiera hablar de nadie, pero para que te hagas una idea: era igual que el tuyo de contabilidad. Sabes a lo que me refiero ¿verdad?

Suspendí, claro. Si es que no tenía ni idea. Si es que en un curso entero no conseguí entender nada…

Pero contra todo pronóstico, y gracias a una gran y enorme dosis de buena suerte, conseguí aprobar en la “suficiencia” (era un examen de repesca que se hacía al acabar el curso, como una última oportunidad antes de suspenderte ya hasta septiembre).

El profesor, que en ese momento se comportó como la persona más generosa del mundo, me corrigió el examen en el mismo momento en que se lo entregué y me dijo que estaba aprobada. ¡Estaba aprobada! Madre mía... ¡no me lo podía creer!

Le di las gracias, porque sabía y se que tenía que agradecérselo, y salí de la clase. Justo al cerrar la puerta empecé a correr por el pasillo sin ningún destino concreto pero era tal el subidón que tenía que no podía parar.

No era para menos: me había quitado en junio la Física y Química, la asignatura más fea del mundo (para mi gusto, claro), la asignatura que me hubiera amargado el verano si me llega a quedar para septiembre y de la que tenía muuuuuy poca idea.

Te parecerá mentira, pero aún hoy, cuando han pasado ya casi treinta años de aquello, recuerdo ese día con total nitidez. Y no te miento si te digo que, ese momento en concreto, pudo ser uno de los más felices de aquella etapa de mi vida.

Es lógico. Me había quitado un gran muerto de encima.

Me “habían” quitado, para ser honestos, un gran y enorme muerto de encima.


La pregunta del millón: ¿Vas a tener tú la misma suerte que tuve yo?

La suerte que yo tuve es evidente: aprobé la Física y Química de pura chorra. Esa es la verdad.

¿Crees que puede pasarte a ti lo mismo con la Contabilidad?

Es posible, por supuesto. Pero ¿cuál es la probabilidad real de que eso pase?

Viendo el coste que tiene, ¿te merece la pena asumir el riesgo?


Hay una solución 

Claro que la hay. Y tú lo sabes perfectamente. Cualquiera lo sabe.

Es obvia: tienes que aprender contabilidad.

No hay otra.

Si no quieres ponerte en manos de la suerte tienes que aprender contabilidad.

Si no quieres arriesgarte a perder la beca, a pagar más por tener que hacer una segunda matrícula, a la poca gracia que todo esto le va a hacer a tus padres, a seguir pringando más años con una asignatura que no sabes como manejar.

Si no quieres nada de eso…. Tienes que aprender contabilidad.


Y si la contabilidad es para ti como la Física y Química fue para mí...  

Vas a necesitar una ayudita.

Si las clases y el material que tienes no han sido suficientes para que te encuentres seguro de tus conocimientos está claro que necesitas ayuda.

No pasa nada. Todos nos enfrentamos a dificultades continuamente, si podemos resolverlas solos lo hacemos y si necesitamos ayuda la buscamos.

Ese es el procedimiento sensato, es lo que hacemos los adultos: detectamos un problema y le ponemos solución a tiempo, lo antes posible. Ya.

Pero ten una cosa clara: si necesitas ayuda tienes que buscarla. Tienes que buscarla tú. Activamente. Porque del cielo no te va a caer sola.


Yo te ayudaré

Si. Yo te ayudaré.

Coge el toro por los cuernos, decídete a ponerte en marcha ya, y, por supuesto, cuenta conmigo desde el minuto uno.

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