Los contables podemos tener más o menos manuales, bases de datos o libros de consulta pero no nos puede faltar un Plan Contable (Plan General Contable o Plan General de Contabilidad, como quieras llamarlo). Puede que lo miremos diez días seguidos o que no lo usemos en meses pero es inconcebible un contable que se precie sin su Plan General de Contabilidad.
Ahora bien, para una persona que quiere aprender seriamente a contabilizar, la necesidad del Plan está al mismo nivel que la del papel o el bolígrafo: No hará nada sin él. Nada de provecho, se entiende.
Y es que para empezar a hacer asiento necesitas tres cosas: